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Balnearios
Siempre es bueno regalarse a uno mismo unas vacaciones. Los balnearios constituyen una excelente ocasión para pasar unos días de relajación a la vez que se aprovechan las virtudes terapéuticas de las aguas minero-medicinales.
En España existen alrededor de 90 balnearios, todos ellos erigidos en puntos geográficos donde se localiza una fuente de aguas termales.
Tenemos que remontarnos a la época de los griegos para comprobar que estos manantiales gozaban ya de una enorme popularidad. En el Imperio Romano alcanzaron su cima y ya en los siglos XIX y XX, el avance en los estudios sobre la hidroterapia y las técnicas de hidrología hizo que se retomara el hábito de visitar balnearios, considerados ya como plenos centros de salud.
Propiedades
Para que un manantial se considere minero-medicinal, deben ser reconocidas las propiedades terapéuticas de sus aguas y declaradas de utilidad pública para el Estado.
Las curas termales son preventivas y curativas, al tiempo que contribuyen a la recuperación del paciente.
Procesos crónicos del aparato digestivo, locomotor y respiratorio, afecciones renales, reuma, diversos tipos de dermatitis, y otros tratamientos como curas de adelgazamiento, "rejuvenecimiento", celulitis, etc… encuentran en las aguas minero-medicinales un importante tratamiento de apoyo.
También están especialmente indicadas en cirugía práctica y reparadora: modifican el aspecto físico de la quemadura para su posterior tratamiento quirúrgico y facilitan la recuperación funcional de los miembros quemados.
Indicaciones terapéuticas
Sódicas: Son estimulantes.
Sulfuradas: Poseen una acción beneficiosa sobre la piel, el aparato respiratorio y locomotor.
Ferroginosas: Favorecen la regeneración de la sangre. Mejoran los casos de anemia. Actúan sobre las enfermedades de la piel. Colaboran con los regímenes adelgazantes.
Radioactivas: Tienen efectos sedantes y analgésicos para combatir el estrés, la ansiedad y las depresiones.
Sulfatadas: Son lavantes y diuréticas.
Bicarbonatadas: Ayudan al funcionamiento del aparato digestivo.
Carbónicas: Estimulan el apetito y favorecen el buen funcionamiento del aparato circulatorio.
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