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Sociedad
Seleccionemos nuestras Basuras
Con la ayuda de nuestros ayuntamientos tenemos que comenzar a mentalizarnos de que hay que diferenciar y separar los diversos residuos que producimos
Todas las cosas tienen su sitio, la basura también. Con esta frase podríamos apelar a la buena educación de los ciudadanos y orquestar una campaña a favor de la utilización de las papeleras, algo que nunca está de más. Sin embargo, aunque vamos a hablar de los desperdicios y su recogida, lo vamos a hacer en lo referente a un tema cada vez más importante, su selección.
Hasta ahora en la mayoría de nuestros hogares nos hemos limitado a tener un cubo de basura que, cual pozo sin fondo, devoraba indistintamente todo aquello que se lanzaba a su interior.
Entre los objetos arrojados siempre ha habido una elevada cantidad de material reutilizable, cuya eliminación se transfiguraba no sólo en un considerable gasto económico sino que se convertía en un verdadero problema ecológico.
Debido a esta situación, los ayuntamientos comenzaron a concienciar al ciudadano sobre la posibilidad de seleccionar los residuos domésticos. Una práctica muy extendida ya en otros países.
En 1982, la Comisión de Limpieza de la Federación Española de Municipios y los fabricantes de vidrio firmaron un acuerdo por el cual pusieron en marcha de forma experimental la implantación de contenedores recolectores de vidrio en diferentes punto de las ciudades españolas.
Esto, y la proliferación de diversos contenedores de basura en nuestras urbes, levantó en un principio variadas protestas de la ciudadanía, con quejas basadas tanto en razones de espacio como estéticas. Pese a ello estos monolitos terminaron finalmente perdurando.
Tan solo eran los primeros pasos hacia la modernización de los servicios de limpieza.
La Recogida Selectiva
Actualmente, siguiendo la política apuntada por la Unión Europea se pretende avanzar más en la recogida de residuos, realizando distinciones entre los diferentes materiales de los que se componen nuestros desperdicios: residuos orgánicos, plásticos, cartón...
Cuanta más distinción haya entre estos materiales, más fácil será la reutilización o su tratamiento en plantas y vertederos. Así, ayuntamientos como los de Barcelona y Madrid, comienzan a colocar contenedores para vidrio, cartón y papel o pilas gastadas.
Del mismo modo, en zonas costeras muy frecuentadas por extranjeros, ya habituados a esta práctica, se comienza a experimentar con las bolsas y cubos de basura de diversos colores, que sirven para indicar su contenido.
Tipo de Desperdicio Color del Contenedor
Papel y Cartón Amarillo Vidrio Blanco Metal Gris Plástico Azul Materia orgánica Verde Desechos Sanitarios Rojo
El problema de habituarnos a reciclar no es sólo una cuestión de mentalizarse, sino que además plantea un problema de espacio, ya que la inmensa mayoría de las cocinas no suelen estar habilitadas para contener diversos tipos de cubo de basura.
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