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Servicios>>Residencias
Nos hemos propuesto un objetivo en esta sección. Queremos que a partir de ahora desterremos de una vez por todas el mito de los asilos, aquellos establecimientos benéficos de antaño en los que se recogían ancianos que no tenían otro sitio donde acudir.
Las modernas Residencias de Mayores son establecimientos destinados a servir de vivienda a personas mayores, en los que se presta una asistencia integral y continuada que ofrecen todas las garantías y servicios.
Sin embargo, a la hora de elegir Residencia, hay muchas cosas que hay que tener en cuenta.
Queremos ayudarte con esta pequeña guía a buscar el lugar que más se adecue a tus necesidades. No pretendemos decirte cual es mejor o peor. Simplemente tratamos de ayudarte en tu decisión. Y, por supuesto, queremos saber tu opinión. Cuéntanoslo.
Cada Residencia tiene su propio carácter, su propia personalidad. De forma que lo más importante es buscar el sitio donde uno se sienta cómodo de verdad.
Según el grado de mayor o menor dependencia de terceros, las Residencias se clasifican en:
Residencias para Válidos: Equipadas sólo para acoger a personas capaces de realizar tareas cotidianas sin la ayuda de terceros.
Residencias para Asistidos: Acogen a personas incapacitadas que necesitan el cuidado y la vigilancia de terceros.
Residencias Mixtas: Aquellas donde se atiende a ambos grupos.
Residencias Públicas
En España existen alrededor de 700 Residencias Públicas. Hay que tener en cuenta que Residencia pública no significa Residencia gratuita. Los residentes han de pagar por su estancia el 75% de la pensión, sea ésta contributiva o no.
Las Residencias Públicas son competencia de las Comunidades Autónomas correspondientes y lo cierto es que es muy difícil conseguir una plaza; entre otros motivos porque son muy escasas y además requieren mucha burocracia.
Para acceder una Residencia Pública uno debe de cumplir con los siguientes requisitos.
En primer lugar se valoran las necesidades asistenciales de la persona. A mayor dependencia de terceros, más posibilidades de conseguir una plaza.
Del mismo modo, las personas que viven solas, que poseen dificultades para acudir a un Centro de Día y relacionarse con otras personas, también tienen prioridad sobre las que no padecen esos inconvenientes.
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