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Servicios>>Residencias
Trabajar para Los Mayores
En el Sanatorio Fleming, saben mucho sobre el cuidado de Los Mayores. Pedro Montilla y Nieves de Ferrer, sus directores, nos han contado sus experiencias.
No basta con pasar una mañana para saber cómo es la vida en una Residencia de Mayores. Hay que trabajar allí, convivir con los mayores, acompañarles, darles afecto y prestarles ayuda todos los días.
El Sanatorio Fleming es un centro privado que lleva funcionando ininterrumpidamente desde 1951, primero como Sanatorio Quirúrgico y, desde 1986 como Centro Geriátrico."Al aumentar el número de personas mayores en nuestra sociedad, observamos la necesidad de este tipo de centros", comenta su director Pedro Montilla.
Al servicio de los mayores, en el "Fleming" trabajan 30 personas. Dos médicos geriatras, ATS's, auxiliares de clínica. Además de personal de cocina, lavandería, limpieza, mantenimiento, gestión y administración.
Pedro Montilla Soriano tiene 60 años y lleva más de 14 al frente de este centro. Es un mayor al cuidado de los mayores. Nieves de Ferrer, le ayuda en las labores de dirección. Se ocupa de los residentes, de que todas sus necesidades estén satisfechas, atiende a las familias, organiza el comedor, los menús...En definitiva, se encarga de que las cosas funcionen.
Pedro, ¿Cuál es la diferencia entre un Centro Geriátrico y una Residencia de Mayores?
La diferencia es prácticamente la misma que existe entre un Hotel y un Hospital, entendiendo que estos establecimientos son lugares de paso. En un hotel se ofrece alojamiento a los huéspedes, además de otros servicios, como comida o limpieza de habitaciones, y en un hospital también, pero además se ofrece servicios médicos.
¿Por qué surge la necesidad de crear Centros Geriátricos?
Normalmente en España la gente cuando decide marcharse a una residencia es cuando se encuentra mal, porque cuando se encuentra bien normalmente está en su casa o en casa de sus hijos. De modo que si no se encuentran bien, lo lógico es que se vayan a un lugar donde estén atendidos sanitariamente. Lo normal es que en las residencias el médico visite a los mayores una o dos veces por semana. Sin embargo, nosotros tenemos médicos en plantilla y personal sanitario, atendemos a las personas las 24 horas del día. Esto, tanto a la persona como a la familia le da mucha más tranquilidad.
Pero este tipo de centros no son tan conocidos por las Residencias.
De hecho, tenemos conocimiento de que existe una demanda muy grande de este tipo de centros. Muchos hospitales solicitan los Centros Geriátricos para personas que necesitan rehabilitarse tras una operación o una caída, y en su casa no pueden estar. Aquí tenemos gente que se ha roto, por ejemplo, una cadera, la han operado, se ha rehabilitado dos o tres meses y se han vuelto a su casa. Y otras que tras un periodo de rehabilitación ha decidido quedarse aquí, porque ha encontrado aquí un hogar.
Encontrar un hogar Atender a nuestros mayores Ley de mejora de las Residencias Doña Avelina, Doña Pepa, Don Gonzalo... Encontrar un hogar
- En un Centro Geriátrico, como en una Residencia, es fundamental el trato humano. ¿Cómo consiguen que los residentes se sientan como en casa?
En primer lugar se trata de un centro relativamente pequeño. Esto es como una familia. Como una casa un poco grande. Incluso las personas que trabajamos aquí tenemos mucha más relación con la gente que vive aquí que con nuestra propia familia. Este lugar se convierte en su hogar. De hecho mucha gente cuando termina de comer dice: "me voy a mi casa".
Nieves comenta: "Dentro de que los Servicios Médicos de la casa exigen que las camas sean hospitalarias, los residentes pueden traer sus propios cuadros, muebles, fotografías de su familia. Colecciones. Su vida, su hogar, lo trasladan aquí. Aunque suene triste, muchos de ellos terminan aquí sus días".
¿Qué número de personas hay por cuidador?
Según la propia Comunidad de Madrid tenemos unos ratios muy altos de personal con respecto al número de residentes.
¿Qué características deben tener las personas que trabajan con mayores?
Trabajar con mayores debe ser algo vocacional. Ya que aparte de ser buenos profesionales, deben ser personas con paciencia, muy cariñosos y por supuesto, con una gran educación.
Atender a nuestros mayores
- La sociedad actual impone un ritmo de vida frenético. Eso les deja muy poco tiempo para atender a sus mayores. ¿Están nuestros mayores atendidos?
Hombre, siempre hay de todo. Pero en general nuestros mayores están desatendidos. Por ejemplo en una ciudad como Madrid, es impresionante la cantidad de personas mayores que viven solas en su casa sin ninguna atención. Muchas veces les da miedo ir a un centro porque muchos todavía tienen esa tendencia a pensar en una residencia como en un asilo.
Nieves cuenta cómo en una ocasión, una señora le preguntó si creía conveniente de sus hijos vinieran a visitar a su abuelo. - ¿Cómo no va a serlo? ¿O es que no es bueno que los nietos sepan qué es un abuelo?
- Algunas asociaciones tienen voluntarios que acuden a estos centros simplemente a conversar con los mayores. Nieves, ¿en este sentido contáis con algún tipo de ayuda?
Un grupo de señoras de la parroquia hacen de vez en cuando visitas. Están un ratito con ellos y les dan conversación. En Navidad también vienen colegios a cantar villancicos.
Ley de Mejora de las Residencias
- La Comunidad de Madrid ha propuesto que los mayores propietarios de una vivienda paguen con ella su estancia. ¿Sería esto posible en una residencia privada?
Eso es algo que en una residencia privada no es posible. Además, ni nos gusta ni queremos. Esto puede dar lugar a malas interpretaciones, ya que habrá quien piense que estamos deseando que la persona fallezca para quedarnos con su casa o con sus bienes. Nosotros, al ser un centro privado, sin ninguna subvención, cobramos una cantidad mensual por todos los servicios. Es preferible que sus familiares se ocupen de los bienes que deja esa persona tras su fallecimiento,
Doña Avelina, Doña Pepa, Don Gonzalo...
En el "Fleming" viven cuarenta personas. Cuarenta mayores. Cada uno con una vida y una circunstancia. Unos han decidido vivir allí voluntariamente. Otros, deben hacerlo porque una caída o una operación, les impide valerse por sí mismo.
Doña Avelina, Don José Luis, Doña Pepa, Don Gonzalo...Todos se levantan cada mañana con la esperanza de un nuevo día. A Avelina le gusta mirar por la ventana. Allí, sentada frente a la calle, se entera de todo. Se queja de que su sobrino se ha ido a Almería y no viene a visitarla. A Don José Luis le gusta ir a darse una vuelta y comprar la prensa. Don Gonzalo, en cambio, sube todas las mañanas al gimnasio a hacer rehabilitación.
Paula Bianchi González
Sanatorio Geriátrico Fleming Dirección: Núñez de Balboa, 107. 28049 Madrid Teléfono: 91 561 25 21 Fax: 91 561 28 27
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