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Servicios>>Residencias
Mejorar la calidad de las Residencias
La Consejería de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid presentará a la Asamblea un borrador sobre la Ley de Mejora de la Calidad en Residencias de Acción Social.
Hasta ahora, los usuarios de las residencias públicas solo podían costear su plaza con la pensión o, en las cofinanciadas, con otros ingresos propios o familiares.
Conviene recordar que en la residencia pública, el mayor aporta del 20% al 80% de la pensión de que dispone, mientras que en las cofinanciadas paga el 60% de lo que cuesta la cama, que suele rondar las 200.000 pesetas.
Ahora la Comunidad de Madrid plantea que los ancianos propietarios de una vivienda puedan pagar con ella su estancia en uno de estos establecimientos.
El pago mediante la vivienda se realiza al fallecer el mayor. Entonces se vende su piso, y la Comunidad a través de un reconocimiento de deuda, recupera el dinero que el anciano debería haber pagado.
Otros objetivos
Según el secetario técnico de la Consejería, Francisco Panadero, la nueva ley tendrá otros objetivos.
El primero de ellos es que todos los ancianos que soliciten una cama en una residencia pública estén obligados a declarar sus bienes patrimoniales.
Hasta ahora solo se dependía de la buena voluntad del anciano para establecer sus necesidades económicas.
En realidad no se trata de que un anciano con piso o con medios tenga que pagar más, - declara Panadero- sino de que las plazas públicas vayan destinadas a las personas que tengan más necesidad de ellas, o sea menos posibilidades económicas.
El pago a través de la vivienda, permitirá que los ancianos de clases medias, que superan el baremo pedido por las residencias públicas y no alcanzan el de las privadas, puedan acceder a las residencias cofinanciadas dejando las públicas para aquellos más necesitados.
Esta Ley pretende regular el pago a través de la vivienda, intentando a su vez evitar todos los abusos que de ella se puedan generar.
Además se plantea agilizar la clausura de los geriátricos que mantengan graves irregularidades, reducir el número de ancianos por cuidador, y crear un carné de director que acredite la cualificación.
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