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Salud
Medicina del Antienvejecimiento
¿Cómo llegar a viejo sin sentirse anciano? Una cuestión que los científicos se plantean cada vez más debido al constante aumento de la longevidad
Las teorías de diversos estudiosos del envejecimiento de la población mundial colocan la media de edad del próximo siglo entre los 85 y los 120 años. Incluso algunos se aventuran mucho más allá y confían en superar ese límite gracias a la Biología Celular y a la Genética.
Tras comprobar que con el avance de la edad se pierden los líquidos orgánicos que facilitan el correcto funcionamiento del organismo, la solución que ofrecen diversos científicos parece ser administrar o reforzar estas sustancias por la vía artificial.
Tres caminos de experimentación
En la actualidad en Estados Unidos se venden tres tipos diferentes de pastillas sin necesidad de receta, ya que se consideran un complemento alimentario, vitaminas, que pretenden frenar los efectos de la edad.
- La hormona del crecimiento: (GH) juega un papel fundamental en el desarrollo temprano de los adolescentes, mantiene la masa muscular y disminuye el tejido adiposo.
La pérdida paulatina del GH produce en parte el proceso de envejecimiento que todos conocemos, falta de memoria, musculatura, primeras arrugas, flacidez, celulitis... Por esto parece ser que su administración controlada podría estabilizar la masa magra del cuerpo humano.
Sin embargo hay que ser precavidos ya que aun no se ha comprobado el efecto que esta hormona podría tener en células malignas o cancerígenas.
- La Melatonina: es la principal hormona de la glándula pineal. Conocida como cronómetro corporal, esta hormona ha sido utilizada en varias pruebas clínicas donde se ha comprobado los efectos tranquilizantes que tiene sobre el sistema nervioso central.
Los doctores Walter Pierpaoli y William Regelson sostienen haber descubierto sus propiedades antienvejecimiento. Su propuesta consiste en administrar la dosis suficiente de Melatonina para mantener las cantidades de esta hormona al nivel de los veinte años. Como a partir de los 45 años es cuando se comienza a perder la Melatonina, esto implica aumentar la dosis según se van cumpliendo años.
Estas aseveraciones todavía no están demostradas, y a menudo son recibidas con escepticismo por otros profesionales.
- La Dehidroepiandrosterona: (DHEA) Esta es una hormona extraída de las glándulas suprarrenales, muy abundante en las personas de 25 años. Su estudio como anticancerígeno parece haber demostrado que es muy útil a la hora de combatir la memoria, la obesidad, la pérdida de visión y la libido.
Esta molécula fue descubierta y promovida por el francés Etienne-Emile Baulieu, ganador del premio Lasker, y tanto las pruebas realizadas sobre animales, como con personas, levantan expectativas optimistas.
La principal pega hallada a esta vía es la que afecta a todos los tratamientos hormonales, abusar de ellos conlleva el riesgo de que aparezcan rasgos del feminización en el hombre y de masculinización en la mujer que lo usa.
De todas maneras ninguno de estos métodos es la panacea y hay que ser precavidos a la hora de aplicarlos en cada individuo particular.
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