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Ocio>>Recetas
Tortilla de Patata
Hay platos que, por alguna razón, se nos dan mejor que otros. Este es mi caso con la tortilla de patata... Así que aquí os envío mi receta, tal y como mi tata Joaquina me enseñó a hacerla.
Ingredientes/4 personas
4-5 patatas grandecitas 5 huevos 1 cebolla Aceite y sal
Preparación
Lo primero es pelar las patatas. Una vez desprovistas de su piel, procederemos a lavarlas. Y entonces comenzaremos a cortarlas en lonchas finas.
Ahora cortamos la cebolla. Lo mejor es hacerlo en pequeños taquitos. Al tiempo que la estamos cortando, es recomendable poner una sarten grandecita al fuego con bastante aceite, suficiente para cubrir las patatas, de modo que éste se vaya calentando.
¡Bien! ya hemos hecho el trabajo más duro.
¡A la sartén!
Echamos las patatas en la sartén, y bajamos un poco el fuego. También echamos la cebolla. Cuando veamos que las patatas comienzan a estar hechas, subimos un poco el fuego para que queden un poco crujientes.
Una vez las patatas estén a nuestro gusto, mejor un poquito hechas, las sacamos de la sartén. Y.. ¡Muy importante!, las escurrimos bien para quitar todo el aceite. Podemos usar un colador con un cazo debajo, por ejemplo.
¡Al Huevo!
Bueno, bueno, bueno, ¿Sois capaces de oler ya esa patata con su cebollita? Seguro que sí. Ahora tenemos que hacer que las patatas se empapen bien del huevo. Y para ello, en primer lugar habrá que batirlos, claro.
"Huevo, ¿Porqué no creciste? Porque no me batiste." Me decía Joaquina. Así que ya sabéis, a batir con mucha energía y cariño.
Una vez los cinco huevos estén bien, bien batidos, echamos las patatas y la cebolla. Sazonaremos a nuestro gusto, y las dejaremos descansar, qué se yo, unos 10 minutillos.
¡Al Cuajar!
Esta es la etapa más emocionante de la tortilla. Ponemos una sartén grandecita al fuego con un poquito de aceite. Mientras que se calienta, buscamos un plato de diámetro un poco superior al de la sartén, el cual nos servirá para darle la vuelta.
Ahora echamos las patatas con el huevo, y vamos jugando con el fuego para conseguir que se haga en su punto. Recomiendo en este momento un fuego lento. Al tiempo que se empieza a hacer, vamos rodeando los bordes de la tortilla con la espumadera. Enseguida comprobaremos que comienza a cuajar.
Una vez los bordes hayan cuajado, está lista para darle la vuelta. Así que ponemos el plato encima y ¡Alehop!, la volteamos.
Pero falta el otro lado, claro. Así que la deslizamos de nuevo en la sartén y repetimos el procedimiento de rodear los bordes con la espumadera. Hasta que quede a nuestro gusto. Personalmente la prefiero mil veces poco hecha.
Para saber cómo va por dentro, siempre puedes pincharlas con un cuchillo. Pero que no se note, ¿eh?
¿Ya está a tu gusto? Pues venga, a voltearla otra vez. Aquí tenemos esta estupenda tortilla con cebolla que hará de cualquier cena o comida una pequeña aventura.
Disfrutadla siempre en compañía.
Zanda
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