Canales

Canal: Enseñar

Enseñar>>La persona


 Salto Generacional

El otro día, estaba conversando con mi madre. Tiene 85 años, y
afortunadamente es la persona que conozco que mayor amor a la vida ha
demostrado. Por una parte ha sido, y quizás todavía lo es, una tremenda
suerte. Le ha permitido gozar de su tiempo, casi con absoluta felicidad. Por
otro lado, en este momento, y por la misma razón, tiene una profunda tristeza
por el paso del tiempo.

Hablábamos de las dos, madre e hija, sobre cómo, de una generación a otra
había cambiado "la vida". Y la conclusión a la que llegamos, compartiendo
nuestras vivencias de tres generaciones, es que "la vida" ha sufrido mayores
cambios de mi generación a la de mis hijos, que la de mi madre a la mía.

Nos sorprendió. Muchísimo.

¿Que ha sucedido? ¿Hemos mejorado? ¿Éramos mejores? ¿Ellos son
mejores?


De abuelas a Madres

En el primer salto generacional, se produjo de forma mayoritaria, el acceso de
la mujer a una mejor formación, a un trabajo, y se cambió una legislación
obsoleta que nos permitió disponer de independencia económica, etc.

En definitiva, se produjo la incorporación de la mujer al trabajo, con todas sus
consecuencias. Pero... Nuestra educación, nos llevaba de forma irresistible a
vivir de forma muy parecida a como habían vivido nuestras madres.

El matrimonio era una institución con un tremendo atractivo, y la maternidad no
digamos. Queríamos trabajar, por supuesto, y trabajamos. Y demostramos que
en cualquier puesto teníamos capacidad suficiente para desarrollarlo. Pero al
mismo tiempo, nos seguíamos enamorando, al igual que nuestras madres, en
la adolescencia, o en la primera juventud.

Y nos casábamos enseguida, sin apenas medios materiales, colaborando los
dos en una débil economía, para conseguir vivir juntos. Y seguimos trabajando.
Seamos justos. Trabajamos muchísimo mas. En la casa, en el "trabajo" (jamás
pensamos en renunciar a él), y como no, en el cuidado de los hijos, que
llegaron inmediatamente. ¿Con premeditación? Seguramente.

Con todas las mujeres que he hablado, y con las que he comentado los
errores cometidos, nunca se ha considerado como tal, el haber tenido los hijos
muy jóvenes.

Quizás aquí se produjo la mayor diferencia con nuestras madres. No os
molestéis, pero creo que en mi generación, la obsesión por conseguir un futuro
mejor para ellos, los hijos, era tremenda. Por supuesto, y me imagino que se
nota, estoy hablando de las madres. Los padres, seguían un camino parecido.
Pero nosotras, queríamos que los niños hiciesen de todo: deportes, idiomas,
manualidades, etc. Además, también queríamos corregirles cualquier defecto:
pies planos, ortodoncias, obesidad. Tenían que ser los mas guapos, los mas
listos, los mejor preparados...


De Madres a Hijos

¿Y ahora?.. Nuestro hijos se enamoran también cuando son jóvenes, pero no
se casan. Sus parejas son importantes, pero dentro de un orden. No marcan
sus vidas. No las dirigen. El desamor, cuando llega, se acepta, y se abre un
capítulo nuevo.

Se ha producido una, ¿subversión? en los valores. La AMISTAD es mucho mas
importante que el AMOR, e indudablemente mas duradera. Quieren vivir bien,
en el sentido más materialista de la palabra. Vivir bien significa disponer de un
espacio cómodo: piso, apartamento, bien equipado, automóvil, viajar, dinero
para cenar, tomar copas etc... No están dispuestos a crearlo con su pareja,
partiendo de muy poco.

Quieren empezar desde un buen nivel con ella. Pero no les importa compartir
sus medios con sus amigos.

¿Y nosotros, los padres?

Por supuesto, aquí estamos. Aceptando todo. Poniendo cara de que lo
compartimos, incluso que lo comprendemos. Y sobre todo les queremos. Y
cuando los analizamos, vemos que son gente más solidaria, y más egoísta. Sí,
las dos cosas al mismo tiempo. Más solidaria con lo externo, y más egoísta con
lo interno, con nosotros.

Y la primera pregunta. La mas importante. ¿Son mejores?

Creo sinceramente que sí. Por una simple razón. Son mas dueños de sus
VIDAS. Aunque se equivoquen. Tienen capacidad para rectificar. Esta quizás
es nuestra mayor diferencia.

¿Y la maternidad? Por supuesto programada. Después de haber conseguido
otras muchas cosas.

María Eulalia Blanco Sola
blancosm@inta.es







                                                      Volver

Noticias

Links de interés

losmayores.com