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Por qué picarse con abejas?

Si conocemos a alguien a quien haya picado una abeja (suelen ser avispas) o
nos ha picado alguna a nosotros, asociaremos picadura con dolor tremendo,
que, en algunos casos, trataremos con barro y, en otros, con medicinas.
Logicamente, en ese momento no pensaremos nada más que en quitarnos el
dolor.

Pero quienes llevamos mucho tiempo con abejas, (en mi caso más de 20 años
en 1.999), hemos podido observar cómo, en múltiples ocasiones, las picaduras
significan la desaparición de otras molestias, a veces serías. Es sabido que
entre los apicultores apenas hay reuma, ni ciática, ni lumbago.

Durante años he observado la relación entre las picaduras de abeja y los
puntos de acupuntura correspondientes al "problema" o desequilibrio
energético del momento. Las abejas "saben" dónde tienen que picar. Y lo
saben, porque donde hay un desequilibrio energético hay una "agresión" que
las abejas perciben y, al defenderse producen un reequilibrio idéntico al de la
acupuntura, con el beneficio añadido del veneno de abeja.

Propiedades del veneno

A los componentes del veneno de abeja, fundamentalmente la melitina (un
polipéptido), parecen deberse las propiedades médicas, que van desde la
curación del reuma, la ciática, la artrosis, el lumbago a la psoriasis o la
hipertensión arterial.

También se ha descubierto recientemente la relación entre las endorfinas que
segrega el cuerpo y las curaciones llamadas "espontáneas". El dolor de la
picadura hace que las endorfinas correspondientes acudan a curar. El veneno
continúa el trabajo junto con otros elementos curativos que están en el torrente
sanguíneo. Y, si la persona sabe el mecanismo por el que se ha producido la
enfermedad, entonces el restablecimiento es "milagroso". Si, además, las
picaduras se realizan en el colmenar, todo lo anterior se potencia.

El ambiente, normalmente saludable, del lugar, las esencias de las plantas, las
feromonas que emiten las abejas, el olor a miel que sale de la colmena y la
misma situación de estar "en otro mundo" debido al potencial peligro y a la
observación de cómo actúan, hacen que el mecanismo de curación del propio
cuerpo se ponga en funcionamiento. La picadura, entonces, se convierte en el
ingrediente central de la curación, pero no en el único.

Picarse, aún sin estar enfermo, es, pues, algo saludable en sí mismo. No lo
dude, píquese con las abejas. Ellas dan su vida por usted y, si no lo necesita,
no se preocupe, ellas no le picarán aunque usted insista en que lo hagan. No
están dispuestas a morir por nada. Eso sí, procure no molestarlas, porque
seguro que se defenderán. Sea prudente en su relación con ellas y procure ir
con alguien experimentado.

Hágase apicultor

Y si le gusta, hágase apicultor. La supervivencia del ser humano depende de
ellas. Las abejas al libar tienen un papel esencial en la polinización, la
multiplicación de las especies florales y el desarrollo de los cultivos. Sin polen
no hay fruta, sin abejas no hay apenas polinización.

Según Einstein: "Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al
hombre sólo le quedarían 4 años de vida: sin abejas, no hay polinización, ni
hierba, ni animales, ni hombres ....." .

Actualmente, debido a un ácaro llamado varroa, ya no hay colmenas silvestres.
Sólo los apicultores "polinizamos" con las abejas las especies de la naturaleza
y de los propios cultivos humanos. Hacerse apicultor es contribuir a la
supervivencia del ser humano.

Pedro Pérez Gómez, Apicultor
www.curandote.com






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