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Enseñar>>El hogar
Cómo crear un Acuario (I)
Un acuario en casa es una imitación de un medio acuático en una urna de cristal. Su buen funcionamiento y el éxito del mismo, depende de la capacidad del acuarófilo de conseguirlo. Para ello, son necesarias una serie de pautas constantes a seguir.
Como cualquier otro animal de compañía que necesita cuidados y atenciones, cuanto mayor sean estos, mayor será la probabilidad de conseguir la felicidad del animal. Lo mismo pasa con un acuario, sólo que el medio que deberemos cuidar, será el agua.
Independientemente de la especie que tengamos, el agua tendrá que estar siempre en unas condiciones óptimas para su habitabilidad. Cierto que cada especie necesita unos parámetros específicos en lo que a calidad del agua se refiere, como el ph o la acidez, pero con una mínima dedicación no entraña una dificultad excesiva.
Lo primero que debemos hacer es elegir la especie a introducir, ya que según la que sea, tendremos que decorarlo de una manera u otra. Vamos a elegir un acuario comunitario en el que haya diferentes individuos de diferentes especies sociables entre sí. Un acuario, digamos, de 120 litros.
Luz y sonido ambiental
Escogeremos el lugar donde vayamos a situarlo, preferiblemente atendiendo a la luz y el sonido.
Conviene alejarlo de la luz, ya que ésta fomenta la creación de algas perjudiciales en exceso para la vida del acuario.
También conviene apartar el acuario de sitios previsiblemente ruidosos, en general de lugares donde puedan haber ruidos inesperados como portazos, ya que estresan a los peces y puede degenerar en que estos se asusten, se escondan, y apenas puedan ser vistos. Unos peces sanos han de estar ansiosos al ver llegar a su cuidador pensando que ha llegado su hora de comer.
Sentar la base
Una vez elegido el lugar, hay que colocar el acuario sobre una superficie rígida totalmente horizontal. Entonces llega el momento de meter la gravilla en el fondo del acuario.
La gravilla sirve para afianzar las plantas, y para que nuestros peces se entretengan en removerla en busca de alimento. Para ello, antes de nada conviene lavarla. Muchas veces aconsejan hervirla primero con el fin de matar todo tipo de bacterias dañinas, pero no es lo lógico. En principio con un buen lavado, quitándole el polvillo que suelta, es suficiente.
Decoración y complementos
Ya tenemos la gravilla, pero antes de echar el agua colocaremos los elementos decorativos. Lo ideal es hacerse un esquema mental de lo que queremos. Debemos tener claro lo que vamos a hacer, cómo le podemos sacar el mayor partido al acuario.
Una vez decidido, colocaremos las piedras y los troncos, siempre comprados en una tienda especializada. No vale cualquier tronco ni cualquier piedra. Tienen que estar tratados, ya que pueden contener un grado inadecuado de acidez capaz de alterar el agua hasta unas condiciones inhabitables para los peces. Es muy importante saber qué es lo que estamos metiendo en el acuario.
Una vez decorado, le llegó la hora a las plantas. Como todos sabemos, las plantas también son seres vivos, y por tanto, también necesitan cuidados y unas condiciones mínimas para su buen desarrollo. La luz es un elemento importante, pero también el ph, la acidez y la temperatura del agua son elementos que tendremos que tener en cuenta.
Llegó la hora de llenar el acuario. Hay que rellenarlo con cuidado, para ello podemos colocar un plato invertido en la gravilla con el fin de evitar salpicar y que no se creen grandes orificios en la gravilla.
Una vez el acuario está lleno, todavía no se pueden introducir los peces, ya que primero hay que acondicionar el agua. Algo que os contaremos en el siguiente capítulo de esta historia.
Efrem
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