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Aprender>>La Persona
Marcelina la Pregonera
La Acebeda es un pequeño pueblo de la Comunidad de Madrid, situado en la cordillera de Somosierra, que en la actualidad apenas alcanza el centenar de habitantes.
Desde septiembre de hace unos años, uno de estos habitantes, Marcelina Sanz Espinosa, viene realizando una labor cada vez menos común en nuestros pueblos, la del pregonero.
Marcelina tanda en los 80 años, es viuda desde hace catorce, y cobra una pensión de 50.000 pesetas mensuales. Antaño trabajó en tareas ganaderas, ahora jubilada compagina las tareas del hogar, algo de lo que una nunca se jubila, con su labor de pregonera.
La idea surgió por iniciativa del alcalde, Adolfo Hernán, que la convenció para desempeñar este trabajo debido a su salero y simpatía. Aunque en un primer momento a Marcelina le dio vergüenza, pronto comenzó a desenvolverse como pez en el agua en el desempeño de sus funciones de alguacil.
Turuta en mano
Armada de su turuta, Marcelina, convoca los plenos abiertos del concejo del Ayuntamiento. - Antes se exponía en un bando en el Ayuntamiento o en la puerta de la Taberna, pero muchos no se enteraban-. Ahora sí.
Otras de sus misiones consiste en avisar a los vecinos de la llegada de los vendedores ambulantes, como el frutero, el chatarrero, o el afilador.
Por lo general realiza su trabajo gratis, como un servicio a la comunidad, pero también suele anunciar lo que venden sus vecinos por el módico precio de 200 pesetas. Algunos, consideran este precio caro y no le pagan.
En realidad, Marcelina lleva este oficio en la sangre, ya que antes que ella, su cuñado y dos de sus hermanos fueron los pregoneros de La Acebeda.
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