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Aprender
África: Un ejemplo de Superación
África Garrido es poetisa desde que hace ocho años, cuando animada por la profesora de su hija, aprendió a leer y escribir. Todo un ejemplo de voluntad
África tiene 67 años, pero unas ganas de aprender que ya las quisiera para sí un joven de veinte.
Apenas hace ocho años que sabe a leer y a escribir, y ahora es toda una poetisa.
Todo empezó cuando la profesora de inglés de su hija le convenció para sacarse el Graduado Escolar. Un día en clase de lengua, le mandaron escribir una redacción sobre la liberación de la mujer. Pensando en su abuela, y en lo que había sufrido por tener un marido machista redactó lo siguiente:
Abuela, cuánto me acuerdo de tí cuando yo era pequeña cómo te ví sufrir.
Él venía y te mandaba: "trae la comida, mujer, porque quiero echarme la siesta para irme otra vez".
Tú nunca le contestabas, por eso te digo ¿por qué tuviste que pasar tanto sin merecerlo él?
Sí, él era tu marido, y mi abuelo también pero nunca ví que te llevara de paseo con él. Tú con la cara lavada y sin ir a la peluquería parecías una rosa lo mismo de noche que de día.
Con tantos hijos como tuviste, ahora con la liberación de la mujer, me gustaría que vivieras y le dijeses a él: "Fernando, ayúdame a hacer la cama que también es tu deber".
¡La sorpresa que se iba a llevar!, porque se creía un marqués, porque tenía cultura y tú no sabías leer.
"Por eso yo, abuela quiero aprender y tú desde el cielo, lo ves para decirle orgullosa: "ya ves como mi pequeña aprende muy bien y yo, a través de ella, también"; porque me están enseñando lo que es la "v" y la "b", la "s" y también la "d".
Y quiero, abuela, compararte con él, en cultura nada más, porque en lo demás, él tú bondad y tu corazón nunca lo podrá tener.
- Pero, África, si has escrito una poesía-, le dijo su profesora.
Desde entonces no ha parado. A una vecina, a los serenos, a los balnearios. Cualquier ocasión es buena para componer y cualquier momento oportuno para recitar. Y es que África se sabe de memoria todas y cada una de sus poesías.
¿No es envidiable la vitalidad de esta mujer?
Pues eso no es todo. Porque ahora también navega por Internet. Y le gusta, porque puede viajar en un minuto hasta Jerez de los Caballeros, su pueblo natal.
Sin duda una persona de quien todos tenemos mucho que aprender.
Otras poesías de África
A una vecina Balnearios Homenaje a Los Serenos
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